Autora: Maria Ribas
Consultora de Marketing Digital en Interprofit

 

Como mostramos en el anterior artículo sobre videomarketing, el video es un canal muy rentable para las marcas y las empresas, que no sólo cubre la creciente necesidad de la audiencia de consumir contenidos audiovisuales, sino que cada vez tiene más peso en la decisión de compra.

Conscientes de esta tendencia en auge, cada vez más plataformas están incorporando la posibilidad de generar videos: Facebook, Snapchat, Periscope, Twitter, Instagram… De hecho, Facebook ha conseguido desbancar a Youtube, “la reina de la plataforma de videos” por excelencia, con más de 8.000 millones de visualizaciones al día. A este tipo de contenido audiovisual, que está específicamente diseñado para ser compartido en redes sociales, se le llama social video.

El social video tiene una gran diferencia respecto a otros contenidos, que es la instantaneidad y la actualidad. Al ser tan rápido de publicar y difundir a la audiencia, usa en su mayor parte contenido a tiempo real. La inmediatez es la clave.

El social video ofrece muchas ventajas interesantes para las empresas que deben aprovechar:

  • Es más fácil de comprender el mensaje para la audiencia.
  • Es más fácil de consumir, ya que sólo se requiere hacer un clic e incluso ni eso.
  • Ofrece una información mucho más completa.
  • Requiere una inversión mínima, ya que sólo hace falta un Smartphone con cámara y mucha imaginación.
  • Su recuerdo es más duradero en la mente del consumidor.
  • Llega mejor a un target específico, ya que las plataformas ofrecen una audiencia segmentada.

Pero no todo son ventajas, ya que requiere dedicación. En primer lugar, debemos adaptar el video a cada red social. Cada una trabaja con unas concretas longitudes de duración máximas que permite publicar. Algunas como Youtube, Facebook Stories o Periscope permiten amplios tiempos para exponer el mensaje, como 15 minutos, 240 minutos o incluso sin límite, respectivamente. Otras como Snapchat o Instagram, trabajan con tiempos más cortos, como 10 y 60 segundos respectivamente.

De hecho, el tiempo y el abandono van de la mano. Muchos usuarios empiezan a ver un vídeo y, a media reproducción, dejan de verla. La causa de ello es que al tener un constante bombardeo de contenidos y ser tan accesibles , si una propuesta no capta la atención a la primera, el usuario la abandona por otra. ¿La solución? Trabajar con piezas breves y colocar la parte del mensaje más importante al principio. Eso sí, no hay que olvidar que si nos dirigimos al público con un mensaje solo de venta, no conseguiremos nada. La venta debe estar siempre implícita en el mensaje, y especialmente con el público digital.

También hay que tener muy claro a qué público objetivo queremos llegar, ya que Snapchat o Vine son para adolescentes, mientras que Instagram o Twitter trabajan con franjas de edad entre los 25  a los 35 años.

Otro requisito indispensable es que el principal objetivo del social video, más que el mensaje, es la generación de interacciones. Hay que usar un contenido fácilmente compartible y que el usuario pueda comentar. Para ello, se deben usar elementos emocionales y personajes con los que uno fácilmente se pueda identificar.

Hacer protagonista a la audiencia es fundamental, generando un storytelling a su alrededor, que identifique tu marca de las demás. Un social video debe transmitir el estilo, la personalidad y los valores de una empresa.

Para más información, en Interprofit os contamos todas las claves para producir un atractivo contenido de video. ¡Incluye el social video en la comunicación de tu empresa y marca la diferencia!