Autora: Patricia Coll
Ejecutiva Senior en Interprofit
 

En la era digital, la gestión de marca es un proceso en transformación constante. Cada vez más, vemos como empresas e instituciones realizan cambios y ajustes frecuentes en elementos de branding tan notorios como el logotipo.  Y es que tan importante es crear una marca de éxito como saber evolucionarla.

Trabajar en el ámbito del branding corporativo supone saber crear y gestionar elementos tan diversos como el nombre comercial, el logotipo, el claim o el color corporativo, entre otros. El origen de la palabra branding da nombre al proceso de creación y desarrollo de una marca. Proviene del escandinavo brandr, palabra que significa fuego, porque antiguamente se utilizaba para marcar posesiones como, por ejemplo, el ganado, para evitar que fuera robado.

En castellano, también la acción de marcar, de la que deriva el sustantivo marca, describe el nombre comercial de una organización, producto o servicio, y lleva implícita en su significado la idea de identificación y de salvaguardarse de posibles falsificaciones o hurtos.

La gestión del branding tiene múltiples beneficios, entre los que el experto en branding Paul Capriotti destaca los seis siguientes:

  • Ocupar un espacio en la mente de los públicos

La imagen corporativa ayuda a que usuarios, clientes, consumidores, así como el resto de públicos, sepan sobre la existencia de la organización.

  • Personalizar la marca

Disponer de un perfil de identidad propio, duradero y diferenciado, crea valor diferencial.

  • Influir en la decisión de compra

La marca ofrece a las personas información adicional sobre la entidad y el producto.

  • Lograr vender mejor

La gente puede llegar a estar dispuesta a pagar más por una marca que por otra, si valora sus atributos.

  • Conseguir mejores inversores

Una buena imagen corporativa facilita la entrada de inversores, ya que la perspectiva de beneficios puede ser superior en una marca con buena imagen.

  • Atraer trabajadores con talento

Una entidad atraerá mejor el talento y a personas que comparten su cultura de empresa y sus valores si su marca los transmite.

Pero, ¿cómo adaptar la identidad de marca a los cambios acelerados del nuevo contexto interconectado? La clave reside en dialogar con los públicos y en alinear el branding en todo momento con el posicionamiento de marca.