Autor: Benito Badrinas.
Director de Cuentas en Interprofit

Partimos de la base que hemos asumido en nuestra organización que comunicar de forma efectiva nos acerca a nuestro público objetivo y nos otorga una ventaja competitiva frente a nuestros competidores. Bien, ya hemos dado un gran paso adelante. Ahora toca decidir qué comunicar, tarea nada fácil, y cómo hacerlo.

Comunicamos mayoritariamente para darnos a conocer y acercarnos a nuestros públicos, que son varios y con intereses. Cada uno de ellos, por lo tanto, espera un tipo de información distinta, aunque algunas veces pueda coincidir. Los resultados de la empresa, por ejemplo, es una información que interesa mayoritariamente a los accionistas y quizá también a proveedores. Menos a clientes o potenciales clientes, que en cambio pueden tener mucho interés en conocer las características de los últimos productos lanzados o las novedades que prepara en este campo la empresa. En clave más interna, es decir, para los colaboradores de la compañía pueden ser de interés estas informaciones, pero aún lo serán más los resultados para renovar el convenio de trabajadores.

En definitiva, vemos que hay múltiples mensajes qué comunicar y a diferentes públicos. Llegados a este punto la cosa se complica a día de hoy  porque cada uno de estos públicos utiliza un canal de comunicación diferente. Así, podemos apostar por la prensa general o financiera para comunicar nuestros resultados, pero en cambio, y a menos que seamos Apple, los inminentes nuevos lanzamientos de productos los comunicaremos a través de prensa especializada o técnica. Igualmente, la comunicación con nuestros colaboradores la estableceremos a través de herramientas internas creadas y diseñadas expresamente para este fin.  Se abre todo un mundo de claves de comunicación.